Lo imprescindible es reformar la ley electoral. Los partidos políticos nacionalistas y minoritarios condicionan la política del gobierno de turno, y ni el PP ni el PSOE se atreverán a decirlo en campaña. ZP ha puesto una pica en Flandes con el estatuto de autonomía de Cataluña, al que han seguido otros, cuya principal misión es diferenciar a españoles que viven en ese territorio respecto a otros que viven en otras zonas de España, pero ¿no dice el artículo 14 de la Constitución Española que todos los españoles somos iguales ante la ley?
Por otro lado, con el sistema actual se limita la opción de los electores, que sólo podemos votar listas cerradas y bloqueadas, confeccionadas por las jerarquías o élites de los partidos políticos. Esto hace que los candidatos elegidos sólo respondan ante éstos y no ante los ciudadanos a quienes supuestamente han de representar. Como consecuencia de lo anterior, se produce la detestable profesionalización de los políticos que ahonda en la abismal lejanía entre éstos y los ciudadanos. ¿Responden los partidos por el incumplimiento de sus programas electorales?.
En consecuencia, debemos abogar por una reforma consistente en:
Cambios en el sistema de representación que permitan una mayor libertad del individuo a la hora de elegir a sus representantes, pudiéndose llegar incluso a sistemas de elección directa de los alcaldes.
Que, quien aspire a un cargo político, demuestre una independencia económica previa, que acredite su voluntad de anteponer el interés general al suyo personal.
Que se limite temporalmente el desempeño de cargos públicos, no pudiendo ser superior a 8 años.
Mayor cercanía de los políticos a los ciudadanos de quienes dependen, para una mejor recepción de las demandas ciudadanas.
Un sistema de exigencia de responsabilidad a los políticos por parte de sus electores ante los incumplimientos de los programas electorales.
Por ejemplo.
Cambios en el sistema de representación que permitan una mayor libertad del individuo a la hora de elegir a sus representantes, pudiéndose llegar incluso a sistemas de elección directa de los alcaldes.
Que, quien aspire a un cargo político, demuestre una independencia económica previa, que acredite su voluntad de anteponer el interés general al suyo personal.
Que se limite temporalmente el desempeño de cargos públicos, no pudiendo ser superior a 8 años.
Mayor cercanía de los políticos a los ciudadanos de quienes dependen, para una mejor recepción de las demandas ciudadanas.
Un sistema de exigencia de responsabilidad a los políticos por parte de sus electores ante los incumplimientos de los programas electorales.
Por ejemplo.